In: historias
Una Historia Vacacional de Serena B.

Nada más con un par de segundos en Mazatlán y ya estoy aprendiendo cosas acerca de mi. Por ejemplo, salir de un avión directamente hacia la luz del sol es enormemente más placentero (¡y glamoroso!) que pasar por el aire acondicionado de un pasillo de abordar. O que realmente me gusta la humedad cuando no está en niveles del millón por ciento. Aquí, está en ese “umbral de hacer que tu piel brille sin convertirte en un monstruo empapado de sudor”, y lo encuentro intoxicante. Hubiera podido cerrar mis ojos y disfrutar felizmente como un gato doméstico en la escalinata del avión por el resto del día, de no ser por los viajeros ansiosos que caminaban detrás de mi. También me dijeron que el aeropuerto no califica precisamente como un punto de interés, y heme aquí; ya me siento cubierta de rocío y emocionada. Es un buen augurio.