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Una Historia Vacacional de Serena B.

No soy una persona religiosa, por lo que las reliquias de un pasado eclesiástico no siempre resuenan conmigo. Pero hay algo qué decir sobre el asombro, una experiencia humana universal que los estudios muestran que permanece contigo a lo largo del tiempo e incluso puede cambiar a una persona de forma permanente. Pon en tu lista esta belleza. En medio de un bullicioso centro de la ciudad se encuentra la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, un impresionante homenaje al poder de la fe. También la tolerancia: nuestro conductor, Chuy (estamos obsesionados; más sobre él más adelante) nos informa que fue un grupo de judíos prominentes en Mazatlán quienes ayudaron a financiar este edificio. Su única condición: una estrella de David en el exterior de la iglesia. Si eso no es una lección, debemos prestar atención ahora.

El interior también está impecable, una hazaña arquitectónica que puede pasar horas examinando. Afuera, el centro de Mazatlán rebosa de actividad, pero de este lado del umbral te envuelve una serenidad. Las bancas están llenos de personas que rezan, las velas parpadean a lo largo de la pared trasera y los detalles prístinos hablan de una comunidad profundamente comprometida con su fe. No había anticipando tener algún tipo de sentimiento por una iglesia. Estaba equivocada.